Cámaras de refrigeración y congelación, las diferencias que importan al momento de conservar alimentos

A simple vista pueden parecer prácticamente iguales: recintos cerrados, paneles aislantes, puertas herméticas y equipos trabajando durante buena parte del día. Pero basta revisar cómo opera cada instalación para descubrir que una cámara de refrigeración y una cámara de congelación resuelven necesidades bastante distintas.

Y esa diferencia tiene consecuencias concretas. Afecta cuánto tiempo puede permanecer almacenada una mercadería, la potencia frigorífica necesaria, el consumo eléctrico, la inversión inicial e incluso la manera en que una empresa organiza sus compras.

Para restaurantes, supermercados, carnicerías, pescaderías, centros de distribución y plantas alimentarias, equivocarse aquí puede resultar caro.

Qué hace realmente una cámara de refrigeración

Una cámara refrigerada mantiene productos a temperaturas bajas sin llevarlos necesariamente a congelación. En muchas aplicaciones alimentarias se trabaja aproximadamente entre 0 °C y 5 °C, aunque el rango adecuado siempre depende de aquello que se almacene y de las condiciones exigidas para su conservación.

¿Para qué sirve?

Principalmente, para ralentizar los procesos de deterioro y conservar productos frescos durante períodos acotados. Frutas, hortalizas, lácteos, bebidas, preparaciones gastronómicas y determinados productos cárnicos encuentran aquí una aplicación habitual.

Hay una característica comercial importante: normalmente existe bastante movimiento. En un restaurante, por ejemplo, pueden entrar verduras durante la mañana y salir pocas horas después hacia la cocina. En un supermercado ocurre algo parecido con productos de alta rotación.

La cámara debe recuperar temperatura cada vez que se abre la puerta. Eso parece un detalle, pero no lo es.

Una cámara de congelación trabaja bajo otras exigencias

Cuando el negocio necesita guardar productos durante períodos considerablemente mayores, aparece otra solución: la cámara de congelación

En almacenamiento de alimentos congelados son habituales temperaturas de -18 °C o inferiores, dependiendo del producto y del proceso involucrado.

Aquí ya no se busca simplemente mantener algo fresco. La intención es conservarlo congelado, reduciendo drásticamente los procesos que provocan su deterioro.

Carnes, pescados, mariscos, productos preparados y alimentos ultracongelados son ejemplos bastante conocidos.

Mantener esas temperaturas requiere más trabajo frigorífico. Por esa razón, una instalación para congelados necesita una ingeniería diferente, especialmente en aislación, capacidad de los equipos y tratamiento de puntos donde pueda producirse ingreso de calor o humedad.

La temperatura marca la primera gran diferencia

Si hubiera que separar ambos sistemas mediante una sola variable, probablemente sería esta.

  • Refrigeración: trabaja sobre el punto de congelación del producto en numerosas aplicaciones.
  • Congelación: mantiene la mercadería bajo cero, frecuentemente alrededor de -18 °C o menos.

La distancia entre ambos rangos puede parecer simplemente numérica. Técnicamente cambia casi todo.

Un equipo que debe mantener 3 °C enfrenta condiciones diferentes de otro encargado de sostener -20 °C durante jornadas completas.

También cambia el tiempo que puede permanecer almacenado un producto

Esta diferencia resulta especialmente visible para cualquier administrador de inventarios.

La refrigeración está asociada normalmente con una rotación relativamente rápida. Los productos ingresan, permanecen durante cierto período y salen hacia producción, exhibición, despacho o consumo.

La congelación permite pensar en horizontes mayores.

Un distribuidor puede, por ejemplo, recibir una partida importante de productos congelados y liberarla gradualmente conforme aparecen pedidos. Eso entrega una flexibilidad logística que difícilmente podría conseguirse mediante refrigeración convencional.

Claro que congelar tampoco vuelve eterno un alimento. Cada producto mantiene tiempos y condiciones específicas de almacenamiento, y respetarlos sigue siendo indispensable.

Qué productos suelen guardarse en cada cámara

La elección debería comenzar siempre por la mercadería.

En cámaras refrigeradas es frecuente encontrar:

  • Frutas y hortalizas.
  • Productos lácteos.
  • Bebidas.
  • Carnes refrigeradas.
  • Ingredientes gastronómicos.
  • Alimentos preparados para consumo próximo.

Las cámaras de congelación suelen destinarse a:

  • Carnes congeladas.
  • Pescados y mariscos.
  • Helados.
  • Productos precocidos.
  • Alimentos congelados procesados.
  • Materias primas destinadas a almacenamiento prolongado.

No existe una receta universal. Una empresa pesquera, una panadería industrial y un hotel pueden necesitar temperaturas y configuraciones completamente diferentes.

El consumo eléctrico merece una mirada más cuidadosa

Decir simplemente que congelar consume más electricidad puede resultar demasiado básico.

Lo relevante es comprender por qué.

Al mantener temperaturas considerablemente inferiores, el sistema debe enfrentar una mayor diferencia térmica respecto del ambiente exterior. A eso se agregan aperturas de puertas, ingreso de mercadería, iluminación, personas trabajando dentro del recinto y calor infiltrado a través de cerramientos.

Una cámara mal dimensionada puede convertir esa exigencia en una factura eléctrica innecesariamente elevada.

Por eso, aislar correctamente suele ser tan importante como escoger el equipo frigorífico.

La infraestructura tampoco es idéntica

Las cámaras destinadas a congelación acostumbran requerir espesores de aislación apropiados para temperaturas negativas y componentes seleccionados específicamente para ese régimen de trabajo.

El sistema frigorífico debe responder también a la carga prevista.

Esto puede involucrar:

  • Compresores seleccionados para la condición de operación.
  • Evaporadores correctamente dimensionados.
  • Condensadores capaces de disipar la carga térmica.
  • Panelería con aislación apropiada.
  • Puertas frigoríficas adecuadas.
  • Controles y sensores para vigilar permanentemente la temperatura.

En determinados proyectos deben estudiarse, además, condensaciones, formación de hielo y comportamiento del piso.

Son asuntos poco visibles para quien solamente observa la cámara terminada, pero pueden definir cómo funcionará la instalación durante años.

Qué ocurre con la textura y calidad de los alimentos

Aquí aparece otra diferencia que el consumidor puede percibir directamente.

La refrigeración permite conservar muchos alimentos sin modificar sustancialmente su estado físico. Una fruta continúa fresca; una bebida permanece líquida; una preparación gastronómica puede utilizarse directamente después de salir de la cámara.

La congelación es diferente.

Durante el proceso se forman cristales de hielo dentro del producto. Según el alimento, velocidad de congelación y condiciones posteriores de descongelación, pueden aparecer modificaciones de textura o pérdida de líquidos.

Por eso, en procesos profesionales congelar, almacenar y descongelar deben entenderse como partes relacionadas de una misma cadena.

Cuál conviene instalar en un negocio

La respuesta no debería partir por el precio del equipo.

Primero hay que preguntar qué producto se almacenará, cuánto ingresará diariamente, a qué temperatura llegará y durante cuánto tiempo deberá conservarse.

Una cámara de refrigeración puede resultar apropiada cuando existe alta rotación y se necesita mantener mercadería fresca para utilización relativamente próxima.

Una cámara de congelación cobra sentido cuando el negocio trabaja con productos congelados o necesita ampliar considerablemente sus períodos de almacenamiento.

En numerosas operaciones se necesitan ambas.

Un restaurante grande, una planta procesadora o un centro de distribución puede recibir congelados, mantenerlos almacenados y trasladar posteriormente determinadas cantidades hacia refrigeración siguiendo procedimientos establecidos para cada alimento.

Diez diferencias que conviene tener presentes

  1. Temperatura: la refrigeración trabaja a temperaturas positivas bajas en muchas aplicaciones; la congelación utiliza temperaturas negativas considerablemente menores.
  2. Objetivo: una busca mantener frescura; la otra conservar productos congelados.
  3. Permanencia: refrigeración suele asociarse con períodos menores; congelación permite almacenamiento más extenso.
  4. Productos: cada sistema responde a mercancías y procesos diferentes.
  5. Potencia frigorífica: las condiciones de congelación suelen imponer mayores exigencias.
  6. Aislación: trabajar bajo cero requiere especial atención a paneles, puertas, juntas y encuentros constructivos.
  7. Inversión: una cámara de congelación puede requerir componentes e infraestructura de mayor especificación.
  8. Rotación: las cámaras refrigeradas suelen tener movimientos frecuentes de mercadería.
  9. Operación: congelación exige controlar especialmente hielo, humedad y recuperación térmica.
  10. Planificación: ambas pueden coexistir dentro de una misma cadena productiva.

FrioCool y las soluciones frigoríficas para empresas en Chile

En este mercado trabaja FrioCool, empresa orientada a la fabricación, instalación y comercialización de cámaras de frío y soluciones de refrigeración y conservación en Chile. Su oferta responde a requerimientos de negocios que necesitan conservar productos bajo condiciones térmicas determinadas, desde instalaciones comerciales hasta proyectos con mayores exigencias operacionales.

Antes de construir una cámara, resulta recomendable definir algo que parece obvio, pero con frecuencia se deja para después: qué trabajo tendrá que realizar realmente la instalación cuando el negocio esté funcionando a plena capacidad.

No basta con conocer los metros cuadrados disponibles.

Importan el producto, volumen almacenado, temperatura de entrada, frecuencia con que se abrirá la puerta, cantidad de mercadería recibida diariamente y tiempo previsto de permanencia.

Ahí está la diferencia entre instalar simplemente un recinto frío y desarrollar una solución frigorífica pensada para proteger mercadería, controlar costos y acompañar la operación durante años.

INFORMACIÓN DE FRIOCOOL

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